Lo declaró un acompañante terapeútico, que estuvo con el Diez los días previos a su deceso. Dijo que estaba lúcido, con energía. También que era amable con él. “Me echaron porque decían que jodía y no era así”, aseguró
Tras una audiencia caliente donde declararon tres de los siete imputados, el juicio por la muerte de Maradona continúa con la ronda testigos que estuvieron más cerca del ex DT en sus últimos días.
“Monona”, como se apoda a la cocinera, es la figura central de la jornada. Hasta ahora se la mencionó en casi todos los relatos, aunque era muy querida, se la cuestiona por hacerle platos calóricos y altos en sodio a Diego.
Con su declaración, el debate ya entra justo en la mitad. Por su extensión, los jueces definieron que haya audiencias durante la feria judicial de invierno: serán, excepcionalmente, los lunes 20 y 27 de julio.
Cuarto intermedio hasta las 15
“Le mostré una foto con CFK y me dijo que la amaba”, recordó el testigo
Cottaro explicó que su trabajo en profundidad comienza cuando un paciente empieza a abrirse emocionalmente. Y también que no pudo hacerlo porque cuando Diego empezó a contarle cosas, lo echaron.
“Un día le mostré una foto mía con CFK y me dijo “uhh, la amo”. Y yo ahí le pregunté “¿a quién más amás?” y me dijo ‘A Roma, a mis hijos…’. Y cuando empezó a soltarse vinieron a sacarlo y me dijeron que no esté tanto con él. Y me sacaron justo cuando empezaba a soltarse. Yo no pude ni empezar a hacer nada, porque por ahí se empieza: soltándose, abriéndose. Él nunca me dijo que le molestaba mi presencia”, declaró.
“Yo me fui el 13 y murió el 25. Yo lo vi bien. Es al día que hoy que no lo puedo creer que esté muerto. Hoy Diego tendría que estar comentando el mundial, es así”, concluyó.
“Estoy impresionado con que se haya muerto”, dijo el testigo
El acompañante Cottaro contó cómo fue su corto paso por la internación domiciliaria de Tigre: “Apenas llegué a la casa abrí la heladera para chequear que no hubiera alcohol. Cerca del mediodía se levantó Diego, desayunó, tomó unos remedios, a mi me vio de nuevo y me dijo ‘qué haces quemero acá’. Me quedé hasta el mediodía, trajeron sanguchitos, estaba todo bien”.
“A Diego lo vi bien, yo estoy muy impresionado con que haya muerto en ese lapso. Porque ese día me dijo ‘mirá lo que me regalaron de Rusia’ y sacó un parlante, puso cumbia. Lo ayudaron a bañarse, estaba bien. Con el diario del lunes, pienso que la gente que estaba alrededor no entendía de que se trataba mi trabajo porque no querían que estuviese cerca. Y es al revés, o tengo que estar cerca, tengo que saber cómo está, su ánimo, si tiene abstinencia, si quiere consumir”, reconoció el testigo.
Y agregó: “Yo lo sé porque soy un recuperado. Yo miro un adicto a los ojos y sé lo que le pasa porque yo estuve ahí. Veía que él estaba en un lugar donde estaba blindado. Me decían ‘no lo jodan, tratá de estar más lejos’. Yo no lo jodía. Eso hizo que mi trabajo no se pueda realizar. De hecho a la tarde me dijeron que no iba a necesitar más acompañamiento. Ese día me fui”.
“Yo cada una hora tenía que pasar informes, llamaba a mi hermano, todo. En la casa me preguntaban por qué llamaba tanto. Capaz se sentían vigilados, no sé. Pero la adicción es una enfermedad grave que nunca se cura. Hay que estar cerca”, sumó al final.
Declara otro acompañante terapeútico, Alejandro Cottaro
El testigo comenzó su declaración diciendo: “El 8 de noviembre de 2020 me convocó mi hermano, Carlos Cottaro, y me dijo si me podía acercar a la Clínica Olivos. Llegué, me dejaron entrar a la habitación donde estaba Diego que recién lo habían operado. Mi hermano sé que llegó ahí por recomendación, él trabaja hace tiempo con el tema de adicciones. Mi hermano me presentó a Diego, yo me quedé con él, yo soy hincha de Huracán y él me empezó a cargar. Diego estaba medio enojado ese día porque no podía ver el partido de Vélez-Gimnasia que había ese día”.
“Después llegó Gianinna, que le había ido a comprar un serenito. No me quedé mucho, me quedé cuarto horas. Él se quedó enojado porque Vélez le empató sobre el final a Gimnasia”, siguió.
Su declaración continuó: “Maradona no sabía cuál era mi función ahí. No le habían dicho que oficiaba de acompañante. Era como que yo estaba por si necesitaba algo. De hecho me dijo ‘che quemero, ¿vos sos masajita? porque me re duele el pie. Y le hice un poco de masajes y me dijo ‘uh, qué bueno’. Pero él no sabía, no entendía mucho”.
“Él nunca rechazó mi presencia en el lugar, nos reíamos, jugábamos al fútbol, charlábamos”, subrayó.
“Corría riesgo”, dijo el testigo sobre Maradona
Sobre qué pasaba si Diego no tenía acompañante terapeútico, el testigo fue claro: “Corre riesgo. Yo lo acompañaba al baño y todo por miedo a que se caiga”.
El desplazamiento inesperado de los acompañantes terapeútico
“Un día Cottaro me llamó y me dijo que no vuelva a la casa de Tigre, que iba a estar Alejandro Cottaro, otro acompañante terapeútico. Yo le dije ‘mira que no quiere estar con nadie, solo conmigo’ y me contestó que estaba todo controlado. Un poco después me llamó y me dijo que nos sacaron el servicio, no me explicó por qué pero sí que se iba a suspender un tiempo. A mi me sorprendió”, declaró Bacchini.
El acompañante terapeútico habló de la cocinera Monona, que declarará más tarde
“La comida que le daban en la casa no era sana: una persona cardíaca comiendo osobuco… Maradona era cardíaco, con problemas de corazón. Se sabe porque es voxpopuli, todos los medios lo saben. Había una cocinera que se llamaba Monona”, declaró Bacchini.
A preguntas del juez Alberto Ortolani, respondió: “No había un menú especial para Diego, era el mismo para todos”.
El testigo confirmó que Maradona no dejaba entrar a la enfermera
Bacchini dijo sobre su rol: “Yo informaba cómo estaba el paciente, cómo se sentía, quien venía, que hacía. Con esto se busca que el coordinador esté informado cada hora cómo está el paciente. Esa información se obtiene con contacto directo con él o no, uno ve más o menos cómo está, su forma de ser, cómo habla con alguien”
Acerca de la internación domiciliaria del Diez, sumó: “Yo en la casa estuve de un martes a la noche a un viernes a la mañana. En esos días, el enfermero entraba a verlo a Maradona, pero a la enfermera no. Apenas la vio, la echó. Después de eso ella seguía estando, pero afuera de la casa”.
“Diego no sabía que yo era acompañante terapeutico”
“Yo tengo entendido que él jamás supo que nosotros eramos acompañantes terapeuticos. Sé que le dijeron que yo iba a estar al lado de él, pero no sé cómo le explicaron. Cuando Cottaro le dijo que yo me iba a quedar con él, me miró de arriba abajo y me dijo ‘vení Coco, dame un abrazo’ y me quedé”, declaró Bacchini.
Luego relató ante los jueces que fue convocado a seguir su acompañamiento en la internación domiciliaria de Tigre. “Yo salí del sanatorio 10:30, 11 de la mañana. Al mediodía llegué a mi casa y a las 15 salí para el barrio privado San Andrés, a donde llegué a la tarde. El ingreso estuvo bien. Me recibieron en la casa. Cuando dejo las cosas voy a ver a Diego y cuando me vio se sorprendió, me saludó y nada más. La habitación era grande pero las ventanas estaban todas cerradas para que no entrara claridad. Estaba su cama, un silloncito, una mesita de luz y el televisor”, retrató.
Comenzó la audiencia: declara el acompañante terapeútico Carlos Bacchini
El testigo entró en la sala pasadas las 10:30. Contó que fue convocado para el tratamiento de Diego Maradona por Carlos Cottaro, un colega. “Me contó que lo habían operado de la cabeza y que había que acompañarlo. Fue el 10 de noviembre de 2020. Fui al hospital donde estaba internado él todavía y me presentaron a la familia. También a Luque”, contextualizó.
“Me dijeron que me tenía que quedar al lado de Diego en la habitación. Esos primeros días estuve con él. Me pedía que llamara al enfermero, un día me pidió si lo podía comunicar con Ruggeri y le pedí el teléfono, pero tenía dos y ninguno tenía línea. Y eso, después dormía”, declaró.
Y agregó: “Con el paciente hablé muy poco porque estaba medio dormido y no le entendía bien lo que decía. Las pocas cosas que le entendí fue cuando me pidió que lo llamara a Jony, el sobrino. Estuve una noche en el sanatorio con él. En la habitación estaba yo solo, pero me parece que se habían quedado Gianinna, Jana y Jony. Pero yo siempre en la habitación con él”.
Al ser consultado por el fiscal Cosme Iribarren sobre a quién le informaba sobre el paciente, respondió: “A partir de que yo estuve en la casa le reportaba a Carlos Cottaro. No sé a quien le informaba él. Yo nunca interactué con nadie de la salud de Maradona. Nadie me preguntó tampoco qué percibía del paciente, solo le informaba a Cottaro”.
Quiénes declaran hoy
La fiscalía llamó a testificar a la cocinera Monona y a los dos acompañantes terapéuticos que estuvieron en los primeros días de la internación domiciliaria de Tigre.
La mujer estuvo con él hasta el último día. Los otros testigos, sin embargo, fueron echados a la semana.
Un trabajador del equipo expulsado que ya declaró, aseguró que Diego la pasaba bien con ellos y que la decisión fue de su entorno. “Todos hablaban por Diego pero Diego nunca hablaba”, expresó.

Este martes se vivió otra audiencia caliente en el juicio por la muerte de Maradona: en tiempo récord, declararon tres de los siete imputados —entre ellos, uno de los pocos que todavía no había hablado—, volvieron a responsabilizarse mutuamente ante los jueces y pidieron llamar como testigo a la octava acusada que tiene la causa, la enfermera Gisela Madrid, que será juzgada en otro juicio por jurados más adelante.

