Para la Fiscalía, Oses miente. Diversas pruebas obtenidas a lo largo de casi dos años de investigación indican que él también participó tanto en el abuso como en el homicidio.
Según el fiscal, el ataque contra la adolescente fue consumado entre las tres y las cinco de la mañana, dentro de una habitación de la vivienda de Rodríguez, donde ambos imputados comenzaron a acosar sexualmente a la joven. Ante ello, Zoe se resistió e inició un forcejeo, reflejado tanto en las lesiones defensivas constatadas en su cuerpo como en las múltiples escoriaciones, arañazos y hematomas documentados en el cuerpo de ambos imputados.
La resistencia ejercida por la víctima le permitió, según la hipótesis fiscal, zafarse en forma momentánea e intentar dirigirse hacia la salida del domicilio. Sin embargo, fue alcanzada nuevamente por los imputados en el espacio reducido ubicado entre la heladera y la mesa del comedor, donde continuó la agresión.
Los informes médicos incorporados a la causa registraron lesiones compatibles con un forcejeo. Para la Fiscalía, estas lesiones son indicativas de la resistencia activa que la víctima opuso durante el ataque. Según los informes médico-legales y la Junta Médica, en un momento de la agresión Zoe quedó tendida boca abajo en el piso.
De acuerdo con la acusación fiscal, Oses se habría ubicado sobre el cuerpo de la adolescente, comprimiéndola y sujetándola del cuello con un cordón o un elemento similar, lo que explicaría las lesiones rojizas detectadas en sus manos, y Rodríguez se habría posicionado frente a la víctima, para intentar inmovilizarla y bloquear sus vías respiratorias para impedir pedidos de auxilio.
La defensa de los imputados, Guillermo Sánchez Pagano y Andrés Fernández en representación de Rodríguez, y Guillermo Levingston, por Oses, cuestionó la teoría del fiscal y asegura que no existen certezas para determinar quien cometió el hecho.