Investigadores de la UNSL estudian las aguas termales de la provincia para darle usos energéticos

Redaccion
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Un equipo realiza estudios en San Jerónimo, Balde y Quines.

Investigadores de la Facultad de Ciencias Físico, Matemáticas y Naturales (FCFMyN) de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) avanzan en una investigación para determinar el potencial energético de las aguas termales de la provincia. El objetivo del proyecto es realizar un análisis preciso sobre cuáles son los principales reservorios y los beneficios que puede tener su uso sustentable en las comunidades de Balde, San Jerónimo y Quines. Uno de los ejemplos: la calefacción de edificios.

El estudio es dirigido por el doctor en Ciencias Geológicas Augusto Morosini, que también se desempeña en el Conicet y es codirigido por la doctora en Geofísica, Silvana Spagnotto. El proyecto fue seleccionado en 2023 en la convocatoria de Proyectos Federales de Innovación (PFI)

“Buscamos varios enfoques. Por un lado, medir las temperaturas, las condiciones del PH (medida de acidez) en las perforaciones, sus características químicas, compararlas con análisis antiguos que se hicieron sobre los pozos y saber cuál es el origen de esas aguas”, dijo en primer lugar.

“Después buscamos entender cómo es la estructura del subsuelo y qué es lo que va a condicionar la formación de estos reservorios de agua. Se aborda desde la geofísica, la geoquímica y la geología estructural”, enumeró.

Los directores fueron acompañados por los investigadores Andres Richard, Daniel Sales , Aldo Giaccardi, Marina Escobares, Candela Leguizamon, Melina Quiroga, Cesar Almeida, José Mescua, Martina Jofré, Gaston Navarta y Martín Nadalez. El equipo incluye docentes de Química y alumnos de grado y posgrado que están en el trayecto final de sus formaciones. “Muchos de los datos que nosotros hemos ido recolectando en el campo, ahora van a ser parte de sus estudios, de esas tesis. Ya llevamos un 70% de avance”, aseguró.

 

Investigadores de la UNSL estudian las aguas termales de la provincia para darle usos energéticos. (Foto Prensa FCFMyN)

Actualmente, ya elaboran un modelo geológico hidrogeológico final, que pretenden presentar a las autoridades municipales y provinciales, con las que ya han tenido encuentros sobre las potencialidades energéticas de los manantiales.

En este sentido ya presentaron propuestas de climatización geotérmica para edificios públicos como escuelas, centros de salud, espacios municipales y emprendimientos privados y dieron recomendaciones al Gobierno provincial, los municipios y a San Luis Agua para aplicar medidas de gestión y protección de los pozos existentes.

Explicaron que una de las zonas en la que indagaron fue la cuenca de Beazley, una depresión tectónica con aguas subterráneas que surgen naturalmente a la superficie de Balde y San Jerónimo, en temperaturas que van entre los 36 y los 43 grados.

El equipo tiene una hipótesis de por qué se generaron estos fenómenos geológicos. “Se sabe que los sistemas termales pueden tener varios orígenes. Puede ser que las aguas se calienten porque hay una cámara magmática cercana. Pero en el caso de San Luis, el agua se calienta solamente porque se profundiza. Hay un gradiente geotérmico más o menos promedio en la naturaleza, donde a medida que vas profundizando, aumenta un grado cada 30 metros la temperatura”, dijo Morosini a El Chorrillero.

 

Un equipo realiza estudios en San Jerónimo, Balde y Quines. (Foto Prensa FCFMyN)

“Estas aguas, si bien son meteóricas, de lluvia que se va infiltrando, se va profundizando lentamente, aprovechando las estructuras geológicas”, agregó. Los científicos hasta tienen identificado las áreas donde ocurre. Estiman que tiene influencia directa un lugar llamado Cerrillada de Las Cabras, en las serranías occidentales de la provincia.

En la zona de Balde, estos pozos rondan los 600 metros de profundidad, mientras que en San Jerónimo, llegan a los 450 metros. Se los llama en el ámbito de la geología «artesanios» porque el líquido sube solo a la superficie, a través de perforaciones. Spagnotto indicó que la extracción de agua de los lugares muestra que hay una recarga activa de los acuíferos. Justamente el estudio que llevan adelante también es para saber su sustentabilidad, hasta cuando podrá extraerse el recurso sin que afecte el sistema.

Los trabajos de campo permitieron ver que la calidad en Balde es muy buena, con temperaturas que llegan a los 43 grados y que tiene potencialidad de calefaccionar edificios públicos y escuelas durante el invierno, con por ejemplo, un sistema de calderas. A raíz de esto presentaron una propuesta de climatización para el SUM y los baños termales del Municipio.

“Si uno aprovecha la circulación de las aguas dentro de un hogar, ya ahí podría estar calefaccionando, de la misma manera que uno pone radiadores o calderas. Hay otra manera, un poco más técnica pero se pueden utilizar fancoils o ventiloconvectores. Con este equipamiento lo que hace el agua es ejecutar una bomba de calor, que climatiza un ambiente entregando calor o frío como si fuera un aire acondicionado. Dada la temperatura que tiene el agua, que no es extremadamente alta, haría falta un poco de consumo eléctrico también. Pero, de todas maneras, se podría reducir muchísimo el uso de energía de red”, amplió.

“En San Jerónimo las aguas no tienen la misma calidad. Ya tienen un poder corrosivo mayor, tienen más salinidad. De todas maneras por la temperatura que tienen no son lo suficientemente calientes como para generar corriente eléctrica. Pero sí se pueden utilizar, dado que son aguas mesotermales, para calefaccionar perfectamente”, aclaró.

La investigación en Quines

Los científicos también realizaron estudios en la Quebrada de El Zapallar. Allí se observó una emisión de vapor durante el invierno lo que los llevó a realizar mediciones. Los resultados preliminares arrojaron registros entre 29,1°C (en febrero de 2026) y 30,8°C (en diciembre de 2025), superiores a la media anual del aire en la región.

“Tienen una clasificación de agua hipotermal, por la temperatura que tiene. Por la profundidad que tiene el acuífero es bastante superficial, por lo que hay que tener cuidado con las cámaras sépticas, para no contaminar si hay muchos pozos ciegos en la zona. La calidad del agua es muy buena, incluso potable”, detalló Spagnotto.

Sin embargo aclararon que deben realizar observaciones más prolongadas para determinar si hay aguas termales. En esta localidad el acuífero es más pequeño, superficial y de temperatura más baja que en las otras localidades, por lo que de establecer un proyecto energético, debería ser con una fuente de energía externa para hacer circular el agua.

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