Domingo Antonio Torino, el héroe de Malvinas de un paraje de San Luis que estuvo entre los primeros soldados en combatir en la isla

Redaccion
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Oriundo de San Miguel, ubicado entre Quines y Candelaria, fue conductor de uno de los vehículos anfibios que desembarcó en el archipiélago y que formó parte del operativo por el que tomaron control del aeropuerto. Recuerda con orgullo su participación pero cree en una solución diplomática para recuperar el territorio usurpado por Gran Bretaña. “En la guerra todos pierden”, aseguró.

Entre el paraje San Miguel, ubicado entre Candelaria y Quines y las Islas Malvinas hay más de 2.200 kilómetros de distancia en línea recta. Domingo Antonio Torino, de 67 años, recorrió esa distancia dos veces. Una primera vez el 2 de abril de 1982, como parte del Batallón de Vehículos Anfibios N°1, que tomó control del aeropuerto en el inicio del conflicto bélico. La segunda el 8 de noviembre de 2014, en un viaje con otros 19 ex combatientes en el que volvió al lugar donde perdieron a compatriotas.

Esa distancia desaparece cuando recuerda, a veces con detalles precisos,su participación en la Guerra de Malvinas. Un conflicto por un territorio que para él sin dudas es argentino y cree en una solución diplomática y pacífica para recuperarlo. “En las guerras nadie gana, todos pierden, porque se pierden vidas, se destruyen familias, se destruyen un montón de cosas”, aseguró a El Chorrillero.

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Torino contó su historia a través de una videollamada desde el paraje. Allí, trabajó más de 40 años en la Escuela Técnica N°32 “Juan Pascual Pringles”, en el último tiempo como conductor del colectivo que llevaba a los alumnos al centro educativo. Admitió que fue bien recibido tras el conflicto por su familia, aunque por años, ser veterano era algo que se mantenía oculto.

“Por supuesto que a veces no te lo dicen pero vos te das cuenta que por ejemplo, ibas a un lugar donde todos te miraban y no sabías por qué pero era por las cosas que habían pasado esos años. Yo fui bien recibido y pude salir adelante con mucha fe, con el apoyo que tuve en ese momento”, recordó.

Domingo regresó a las islas en 2014. (Foto Blog Historia de Quines)

“Hace pocos años que se empezó a hablar de Malvinas y los veteranos pudimos empezar a contar cosas, juntarnos, salir adelante y poder enfrentar la vida un poco más real con los problemas que acarreó la guerra. Tenemos muchos veteranos que se han quitado la vida después del conflicto, que son quizás más que los que murieron en ese momento”, agregó.

La vida “un poco más real” es una expresión que toma mayor sentido cuando Torino recuerda las 48 horas que vivió en el archipiélago, los primeros dos días del conflicto. Como en una película bélica, enfrentaron el fuego británico por el control del aeropuerto. Él tenía apenas 22 años y era cabo segundo. Desde 1980 formaba parte del Batallón de Vehículos Anfibios, tras formarse en la Escuela de Suboficiales de la Infantería de Marina.

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Desde hace varios meses, llevaban a cabo ejercicios militares en distintos puntos del sur argentino. Luego de prácticas en Puerto Madryn, sin previo aviso les dieron la orden, apenas seis horas antes de la medianoche del 2 de abril. “Nos dijeron que había llegado el momento de recuperar Malvinas. Nosotros no sabíamos nada, simplemente estábamos haciendo nuestro adiestramiento común y corriente, que se hacía todos los años”, aseguró.

Su batallón formó parte de la Operación Rosario. Las horas previas al desembarco fueron sumamente arduas. Prepararon los vehículos en tiempo récord, al igual que las armas, provisiones y municiones.

Domingo Torino de joven, frente a uno de los Vehículos Anfibios Orugas (VAO) que condujo en el conflicto. (Foto Blog Historia de Quines)

Él quedó a cargo del Vehículo Anfibio a Oruga (VAO) N°13 como conductor. Lo acompañaron en la tripulación, como “apuntador”, de la defensa del vehículo con una ametralladora calibre 12,7 mm, el suboficial Segundo Abregú y el ayudante Alfredo Vera, además de las tropas que transportaban a bordo. Los VAO, únicos en ese entonces en Sudamérica, tenían como principal objetivo trasladar a los soldados a las playas para tomar los territorios

Un total de 21 anfibios partieron desde Puerto Argentino a bordo del buque de desembarco de tanques A.R.A Cabo San Antonio, lidiando con el tempestuoso Mar Argentino. “Fue una navegación bastante complicada, el mar estaba muy picado y casi perdimos unos vehículos que llevábamos en la parte de arriba del buque”, detalló.

Al ex combatiente algunas cosas se le olvidaron. No recuerda la temperatura que había aquel día, ni tampoco cómo reaccionaron sus compañeros cuando les dijeron que iban a Malvinas. “Lo tomamos como un compromiso que teníamos y para el que debíamos estar preparados para hacer las cosas bien”, remarcó.

Domingo, con el chaleco salvavidas, arriba del VAO que condujo en combate. (Foto Blog Historia de Quines)

Si recuerda la hora en la que llegaron a tierra. Y es que un superior, a través de comunicaciones radiales les indicó que pusieran sus relojes a la misma hora: 6 am. “Llevamos soldados de la Marina y el Ejército”, precisó. Más de 20 minutos después arribaron a Playa Roja o Yorke, como la llaman los invasores.

La tarea era tomar control del aeropuerto, para que luego la Fuerza Aérea Argentina pudiera llevar adelante sus operaciones. El anfibio que iba delante del que manejaba recibió 97 impactos de bala. Pero el ataque de las fuerzas argentinas fue repentino y multitudinario y en pocas horas, el área ya había quedado bajo control del país.

Su división estuvo 48 horas. “Nuestro objetivo era tomar el lugar y entregarlo. Nosotros teníamos que recuperar las islas y después se hacía cargo el Ejército, la fuerza más antigua”, explicó. Fueron enviados a Río Grande, en la base área que el país desplegó allí para enfrentarse a las fuerzas británicas.

Ese año, Torino concluyó sus tareas para las fuerzas armadas. Pero con el pasar de los años, quiso mantener viva la memoria de lo ocurrido y comenzó a hacer vigilias en su casa previo a la fecha. En principio fue solo su familia. Luego se sumaron veteranos y vecinos.

Hoy la velada en su hogar para esperar el 2 de Abril cuenta con la participación de visitantes de La Rioja y hasta se realizan espectáculos artísticos.

El VAO N°13 que condujo Domingo Antonio Torino en Malvinas. (Foto Blog Historia de Quines)

“Los primeros años, nadie te preguntaba nada, nadie sabía nada. Inclusive nosotros tampoco, lo ocultábamos, no hablábamos del tema y habíamos pasado desapercibidos”, admitió.

Con el paso del tiempo, ese estigma invisible de haber combatido y perdido, en medio de la última dictadura militar, se comenzó a disipar y una mezcla de orgullo, defensa de la soberanía y búsqueda de una solución pacífica empezó a nacer en él. Un hecho vital fue cuando en noviembre de 2014 visitó por segunda vez las islas.

“Fue muy importante para nosotros, creo que fue algo muy sanador que pudiéramos haber vuelto y recorrer los lugares donde estuvimos”, remarcó. Una imagen que no olvida nunca muestra el paso del tiempo.

En una foto del Diario Crónica en 1982, se lo ve junto a otros compañeros en uniforme frente a un negocio en John Street. Otra tomada en 2014, lo muestra con ropa “de civil”, canas y postura recta.

En 1982, Torino junto a sus compañeros frente a John Street, en una foto del Diario Crónica. (Foto Blog de Historia de Quines)

En la misma calle, en 2014, ahora de civil. (Foto Blog Historia de Quines)

“Malvinas nos corresponde por derecho, por historia, por un montón de razones. Lo que sí sería bueno es recuperarla, pero no con una guerra, sino en forma diplomática, de paz, para que no haya más muertos y que se llegue a un acuerdo. Como personas ya adultas y para que no haya más dolor para los argentinos y para ninguna otra fuerza”, resumió.

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