El hombre fue localizado por la Policía un día después del siniestro, el 25 de febrero. Reconoció “haber participado” en la colisión. Le secuestraron el auto para realizar pericias, pero no lo detuvieron. El fiscal anticipó, de alguna forma, que tampoco pedirá su prisión preventiva porque está a disposición de la Justicia y entiende que se trató de un accidente y no algo intencional.
La mañana del 24 de febrero pasado la vida de Jesica Godoy cambió para siempre. No volverá a ser la misma. Tendrá que aprender a sobrellevar otro tipo de vida, una para la que se necesita voluntad extra, entereza mental y física. En definitiva, muchas ganas de seguir adelante. Tiene tres grandes motivos para hacerlo: sus hijos de nueve y 14 años y una familia que la acompaña. Los profesionales del hospital Central “Ramón Carrillo” hicieron todo lo que estuvo a su alcance para salvar una de sus piernas, pero ya no era médicamente posible. No tuvieron otra salida que amputarle parte de ese miembro.
No terminó en ese estado por una cuestión de salud que ya acarreaba, sino porque fue embestida por un automovilista en una esquina del centro de Villa Mercedes. Ella iba camino a su trabajo en moto. El cielo estaba todavía un tanto oscuro y el conductor no paró ni bajó a auxiliarla, sino que la dejó herida junto a su rodado, y se borró de la escena. Tampoco se presentó voluntariamente ante la Policía o la Justicia, sino que fue ubicado por los efectivos al día siguiente. Los uniformados fueron a su domicilio e hicieron todo el procedimiento que les indicaron desde la fiscalía a cargo. No está preso, ni lo estará mientras continúe la investigación, ya que así lo dispuso el fiscal instructor 3, José Olguín.
El funcionario informó que ya le solicitó al Juzgado de Garantías de turno la realización de una audiencia, para formular cargos contra el hombre de 36 años. Lo imputará por “lesiones graves en accidente de tránsito”, pero ya dejó entrever que no requerirá para el conductor la prisión preventiva por varios motivos. Primero porque está “absolutamente a disposición de la Justicia”, después de que fue ubicado e identificado por los policías. Segundo, no tiene antecedentes, aunque no habla muy bien de él el hecho de que se “haya dado a la fuga o, al menos, no se haya quedado” en el lugar de la colisión para auxiliar a la víctima. Y, tercero, porque gracias a que no alteró en nada el estado de su vehículo, pudieron reconstruir cómo fue el siniestro.
“Él no habría hecho nada en el rodado y eso es algo positivo para él, porque pudo haber cambiado el paragolpes, arreglado lo roto y lo tenía en el mismo estado en el que había chocado. Tenemos entendido que ni siquiera lo había lavado al auto”, detalló Olguín. El Peugeot 307, gris plomo, fue encontrado por los efectivos de Accidentología Vial y la Comisaría 9°, en un espacio verde del barrio Lorenzo Valdez. Tenía la parte frontal destruida y le faltaba el paragolpes delantero, debido a que casi toda esa autoparte había quedado en la intersección del choque.
Por orden del fiscal, el automóvil fue secuestrado para ser peritado. Fue gracias a la localización del Peugeot que lograron armar la secuencia del impacto, indicó Olguín, puesto que la escena sí fue alterada.
“Cuando los policías llegaron, que lo hicieron rapidísimo, la moto estaba puesta en un lugar y el auto no estaba. Tuvieron que mover todo porque era necesario trasladar urgente a un centro médico a la víctima”, comentó. Si bien con algunos testimonios de testigos y el estado de la Zanella pudieron deducir algo sobre el cómo del hecho, era esencial contar con el vehículo para reconstruir todo. “Eso se logró con el mismo auto que entregó el conductor, que estaba en las condiciones en las que chocó”, explicó.
Todo les hace pensar a Olguín y a su fiscal adjunto, Marcelo Palacio, que el automovilista que atropelló a Jesica y se dio a la fuga, incurrió en “un grave error de conducción”, reconoció que “ha causado un daño importante”, pero que se trató de un accidente, algo que no fue intencional. Dijo que no advierten un dolo eventual, es decir, “un grado de culpa por negligencia o también llamada culpa consciente”.
El siniestro de tránsito fue en el cruce de calles Ardiles y General Paz, la mañana del 24 de febrero. Allí solo quedó la moto y el paragolpes delantero del coche.
Resaltó que lo importante ahora no es la prisión preventiva, pues el futuro imputado “está a total disposición de la Justicia”, sino acelerar los tiempos para que llegue a juicio en libertad y que, a más tardar, en seis meses sea juzgado. “Lo que tenemos que pelear es que llegue libre a un juicio oral y público, en el que se pueda defender y ahí un tribunal determinará cuál es el grado de responsabilidad que le corresponde, si es culpable y si tiene que ir a la cárcel, que vaya”, argumentó el funcionario.
Mencionó, por otro lado, que en el fuero civil el abogado de la familia de Jesica podrá litigar por una remuneración económica. Sin embargo, anticipó que la investigación, al menos en su parte, la de la instrucción, está casi concluida. Solo les resta tomarle declaración, nada más y nada menos, que a la víctima.
Jesica ni siquiera puede moverse. “Desde el día del accidente no sabe lo que es sentarse o pararse, está en cama”, relató su tío, el periodista “Rulo” Escudero. Señaló que ya cuentan con una silla de ruedas y muletas para cuando llegue el momento que le den el alta médica. Pero la mujer de 41 años, además de la amputación de la parte de una pierna por la grave lesión en la zona del pie, tiene otros traumatismos y sufre frecuentes ataques de pánico.
“Ella es el sostén de su familia. Tiene dos hijos, una nena de nueve y un chico de catorce años, que ya están con psicólogo para informarle esto que le pasó a su mamá”, agregó el locutor. Justamente entre las 6:30 y 6:45 del martes 24 de febrero, Jesica se dirigía a su trabajo, en las oficinas de una mutual.
Ella circulaba en su Zanella ZB 110 por calle General Paz, de sur a norte, cuando el automovilista que le transformó la vida se cruzó con ella por Ardiles. Iba de oeste a este por esa otra arteria, informaron los voceros de Relaciones Policiales, en su momento. El fiscal indicó que los investigadores lo hallaron en tiempo récord gracias a unos videos que aportó una empresa de servicio de televisión por cable. Cuando los policías arribaron a su domicilio, al hombre no le quedó otra que admitir que “había participado del hecho”.