Organismos internacionales monitorean el fenómeno, asociado a una fuerte actividad solar. El sur del país y zonas cercanas a la Antártida se encuentran bajo observación.
La Argentina se encuentra bajo seguimiento por el avance de una tormenta geomagnética severa, vinculada a una llamarada solar de clase X1.9 y a una eyección de masa coronal, un fenómeno que especialistas consideran como el más intenso registrado en los últimos 22 años.
De acuerdo con reportes de organismos de monitoreo del clima espacial, el evento forma parte de un período de actividad solar excepcional, comparable con episodios ocurridos en octubre de 2003, cuando se registraron perturbaciones de gran magnitud a nivel global.
Qué es una tormenta geomagnética y por qué afecta a Argentina
Una tormenta geomagnética se produce cuando el viento solar y las eyecciones de masa coronal interactúan con la magnetosfera terrestre, generando alteraciones en el campo magnético del planeta. Este proceso puede inducir corrientes eléctricas que afectan tanto al espacio cercano a la Tierra como a sistemas ubicados en superficie.
En este caso, el fenómeno no se dio de manera aislada, sino que integra una secuencia de erupciones solares originadas en una región activa del Sol, caracterizada por un importante grupo de manchas solares. Por este motivo, los especialistas no descartan la posibilidad de nuevos episodios en los próximos días.

Zonas bajo mayor observación
Para la Argentina, los informes señalan que las áreas más sensibles son el sur del país y las regiones próximas a la Antártida, donde las perturbaciones del campo magnético suelen manifestarse con mayor intensidad.
En esas zonas podrían registrarse interferencias temporales en servicios de comunicación y navegación, especialmente en sistemas que dependen de señales satelitales, como el GPS. Según las estimaciones, el impacto del fenómeno podría sentirse en el país en las próximas horas y alcanzar su pico hacia el fin de semana del 31 de enero.
Impacto en la navegación y la tecnología
El escenario resulta relevante para la navegación aérea y marítima, ya que se recomienda extremar precauciones ante eventuales cortes o degradación de las comunicaciones. En ese sentido, se sugiere mantener protocolos de respaldo y referencias tradicionales de navegación.
A nivel internacional, el fenómeno ya generó efectos visibles, como la aparición de auroras en regiones poco habituales, y motivó revisiones preventivas en sistemas eléctricos, satelitales y de posicionamiento.
Seguimiento permanente
Según los reportes técnicos, la tormenta alcanzó niveles G4 en la escala geomagnética y estuvo acompañada por una tormenta de radiación solar S4, un umbral que no se registraba desde 2003. Esto explica el seguimiento constante por parte de la NASA y otros organismos especializados.
Si bien no se esperan efectos directos generalizados sobre la población, el episodio vuelve a poner en evidencia cómo la actividad solar puede impactar en infraestructuras críticas y tecnología cotidiana, especialmente en regiones de latitudes medias y altas del hemisferio sur.