Sucedió en Donovan donde los feedlots riegan los campos con material que aparentemente no es bueno para la salud. Los vecinos se preocupan por los niños. «No se puede respirar».
Las familias de Donovan no ganan en motivos de preocupación. Un problema grave que afecta a toda la población y que dejó, el jueves a la tarde, una preocupante imagen con cientos de abejas muertas.
La fumigación que practicaron los feedlots ubicados en las afueras del pueblo dejaron una estela que perjudicó a la población. “Es imposible respirar, tenemos irritación de garganta, de ojos y sabor amargo en la boca”, dijo una mujer que le sacó fotos al centenar de abejas muertas como testimonio de la contaminación.
La situación, dijo, pone en riesgo la salud de los integrantes de la comunidad y no es la primera vez que sucede. La preocupación mayor es por los niños “que respiran los agrotóxicos” surgidos de la fumigación. La escuela de Donovan está muy cerca de los feedlots.
“Las consecuencias son para todos”, dijeron los vecinos que se lamentaron por el envenenamiento de las abejas.

