Asalto a una pareja de ancianos: les cortaron la luz de la casa, los golpearon y los ataron

Redaccion
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Los jubilados, de 83 y 89 años, fueron atacados por tres delincuentes encapuchados. Según relató una de las víctimas, primero le pegaron a la mujer y la inmovilizaron con cables y, luego, hicieron lo mismo con el hombre, a quien amarraron a su cama. Buscaban dinero, pero no encontraron nada de efectivo.

Una pareja de jubilados, vecinos de Villa Mercedes, pasó por una verdadera pesadilla y ninguno de los dos dormía, sino que lo vivió en carne propia y con los ojos bien abiertos. El lunes, al caer la noche, tres asaltantes encapuchados ingresaron a su domicilio del barrio Pringles de Villa Mercedes. Según relató una de las víctimas, no empuñaban ni armas blancas ni de fuego, pero estaban armados con una violencia que parecía no conocer freno. Los empujaron, los golpearon, los amenazaron, los amarraron con cables y les revolvieron hasta el último rincón de la casa, en busca de un dinero en efectivo que nunca encontraron.

Todo ocurrió entre las 19:20 y las 20, en Hipólito Yrigoyen al 300. La mujer de 83 años preparaba un té y su esposo, de 89, estaba acostado en su habitación cuando, de un segundo a otro, se cortó la luz en todo el inmueble.

Lo primero que pensó ella fue que habían quedado a oscuras a causa de la llave térmica. Cuando se dirigió hacia el lugar donde está el interruptor eléctrico, para confirmar su hipótesis de que había «saltado» la térmica, tres hombres, que lucían como tres manchas oscuras y sin rostros, la atacaron.

Dos la empujaron y le pegaron. En eso que le golpeaban, le ordenaban que les dijera dónde guardaba el dinero en efectivo, solo eso querían. Antes de empezar a buscar su deseado botín, uno de ellos sujetó a la anciana con un cable y los otros dos se encaminaron hacia el dormitorio, donde descansaba su marido. A él también lo ataron pero, en su caso, a la cama.

Revisaron cada lugar de la vivienda, pero no hallaron ni un peso y tampoco lo harían. Pues, según relató la damnificada, todos sus ahorros y el dinero que pudieran poseen los tienen depositados en un banco.

Al confirmar eso, los delincuentes no pasaron ni un segundo más allí, se esfumaron de la escena y dejaron así como estaban, amarrados con cables y los cuerpos adoloridos, a los jubilados. Después de unos minutos, la mujer logró desatarse por sí sola y salió a pedir ayuda. Un vecino de 23 años fue la primera persona en socorrerla.

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