Adrián Tobio Morán, uno de los cuatro hombres detenidos en San Luis durante la redada internacional “Aliados por la infancia V”, destinada a combatir el abuso sexual infantil, fue condenado a tres años de prisión.
Tobio Morán, un pampeano de 30 años, estudiante de Psicología en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), es el primero de los cuatro en recibir sentencia. Los otros tres acusados son Eduardo Luis Bonilla, de 72 años, Gastón Nelson Salinas, de 44, y el técnico informático Emilio Soria.
La aprehensión de los cuatro fue la culminación de una serie de investigaciones que incluyeron a múltiples fuerzas de seguridad y agencias de investigación destinadas a detectar y combatir el abuso sexual de niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.
Tobio Morán, Bonilla, Salinas y Soria están imputados de almacenar y distribuir material –videos y fotos– de actos sexuales explícitos protagonizados por menores de edad, en la mayoría de los casos con adultos.
Los procedimientos finales fueron realizados el martes 26 de agosto de 2025. Ese día, a Tobio Morán no lo hallaron en el departamento que ocupaba en la calle Tomás Jofré de la capital puntana. Unos días antes había viajado a su ciudad natal, Telén, en La Pampa. Pero no tardaron en arrestarlo.
En distintos dispositivos que él utilizaba en la ciudad de San Luis hallaron numerosos archivos que contenían Material de Abuso Sexual Infantil (MASI). Incluso comprobaron que para realizar el tráfico de ese material en alguna oportunidad se conectó desde la universidad, donde cursaba Psicología.
Rastros y evidencias
La jueza de Garantía N° 2 de San Luis, Agustina Dopazo Samper, hizo lugar al acuerdo alcanzado por la fiscal de Género N° 2, Antonella Córdoba, y el defensor en lo Penal N° 1, Carlos Salazar, y condenó a Morán a tres años de prisión efectiva. Lo encontró culpable de cometer delitos vinculados con la distribución y tenencia de material de abuso sexual infantil, específicamente representaciones de menores de 18 años en actividades sexuales explícitas o de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales. Los hechos fueron considerados en concurso real y en perjuicio de la sociedad. La defensora adjunta de la Defensoría de Niñez N° 1, Belén Suárez, adhirió al acuerdo arribado.
La investigación contra Tobio Morán se originó el 29 de abril de 2025, en un alerta emitido por la red social Instagram, que detectó el envío de material de abuso sexual de niños, niñas y adolescentes desde una cuenta atribuida al ahora condenado.
La fiscal Córdoba sostuvo que los elementos reunidos permitieron vincular al imputado con los dispositivos y las cuentas utilizadas y que se estableció mediante informes de Movistar que el teléfono celular secuestrado, aunque no pudo realizarse una extracción forense por un daño en su circuito eléctrico, era coincidente con el dispositivo denunciado por Instagram.
En cuanto a la computadora secuestrada, Córdoba señaló que “los datos de usuarios coinciden con los datos personales del imputado” y que el equipo tenía configurada una cuenta de Facebook asociada al mismo correo electrónico utilizado en la cuenta de Instagram investigada. Allí fueron encontrados videos e imágenes de material de abuso sexual infantil, distribuidos en carpetas específicas.
Además, explicó que la computadora tenía una carpeta denominada “Max”, dentro de la cual había subcarpetas que contenían imágenes y videos de ese material. Según la fiscal, en los archivos analizados se observaban “adolescentes y preadolescentes manteniendo relaciones sexuales con adultos o entre mismos adolescentes y preadolescentes”.
La fiscal también mencionó los informes de Google, Movistar, San Luis CTV y otros elementos incorporados a la investigación, que permitieron relacionar las cuentas, números telefónicos y direcciones IP con Tobio. Además, señaló que una de las conexiones utilizadas correspondía a la Universidad Nacional de San Luis, donde el acusado cursaba sus estudios.

