Dos ancianos de 80 años fueron salvajemente golpeados en su casa de barrio San Salvador por delincuentes que se llevaron sus ahorros, alhajas y la paz.
Un matrimonio de jubilados sufrió un violentísimo asalto durante la madrugada del viernes en su vivienda de la calle Olleros al 200, en el barrio San Salvador de la ciudad de Córdoba.
Dos delincuentes ingresaron por el patio trasero —colindante con un cañadón cercano a la plaza del barrio—, amenazaron a la pareja con armas blancas, los maniataron y los golpearon brutalmente para sustraer dinero en efectivo destinado a un viaje y joyas con valor sentimental.
Carlos, quien resultó con graves heridas en el rostro tras ser golpeado a puñetazos y patadas, expresó la ferocidad del ataque directo: «El problema no son las pertenencias, sino la violencia del asalto. Fue muy violento, entraron con intenciones de matar. Con una púa y un cuchillo entraron a pegar trompadas y patadas, es una cosa terrible. Se ensañaron con mi cara».
El hombre remarcó que entregaron sus pertenencias para evitar un desenlace fatal: «Se contentaron un poco con lo que uno le entrega, les dije ‘acá tenés la plata, tomá, llévatela’. Pero en medio de eso, siguen pegando. Si no hubiéramos tenido nada, nos hubieran matado. Ese es el temor«.
Además de las pérdidas materiales, el impacto psicológico y la pérdida de la seguridad en el hogar constituyen la secuela más profunda para la pareja, tras residir 45 años en el mismo domicilio.
Victoria, su esposa, describió el quiebre emocional e interior que padece la familia: «Nos han partido en dos la tranquilidad que merecemos tener. Nuestra casa es el refugio, donde uno llega y sabe que nada te va a suceder. Ahora nos queda el quiebre interno emocional de estar cerrando la puerta con llave e indefensos».
Asimismo, la víctima responsabilizó a la falta de políticas de fondo y a la pérdida de valores en la comunidad: «Esto es un drama que le pasa a nuestra sociedad, está muy enferma. El ministro Quintero tiene que ocuparse de la violencia: a la mujer, al discapacitado, a los adultos mayores. Hay que hacer un trabajo profundo de base, porque con encarcelar y largar no hacemos nada; acá está fallando una educación profunda«.

