Con 23 años, el púgil de Villa Mercedes conquistó el título argentino de mayores tras superar a los mejores representantes del país. Su consagración terminó con casi diez años de espera para que la provincia volviera a celebrar un campeón nacional en masculinos.
El boxeo de San Luis volvió a escribir una página histórica en el Campeonato Nacional Masculino de Mayores disputado en Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe. Después de casi una década sin finalistas provinciales en la máxima cita amateur del país en masculinos, los villamercedinos Claudio “El Centella” Doratto y Jair Assat alcanzaron las instancias decisivas de sus respectivas categorías, con una actuación que ratifica el crecimiento de la disciplina en territorio puntano.
La gran noticia llegó de la mano de Jair Assat, quien se consagró campeón argentino en la categoría hasta 56 kilogramos tras vencer en la final al bonaerense Alexis Chavarría. Completó un torneo impecable, luego de haber superado con autoridad en semifinales al santafesino Joel Fruto.
Por su parte, Claudio Doratto protagonizó una destacada actuación en la división de 52 kilogramos. Tras derrotar en semifinales al catamarqueño Aaron Mercado, alcanzó la final de su categoría, donde cayó en una ajustada definición frente a Lautaro Gómez, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, obteniendo una valiosa medalla de Plata.
Con el Oro de Assat y la Plata de Doratto, San Luis cerró una participación histórica en la competencia más importante del boxeo amateur argentino, reflejando el trabajo de desarrollo que se viene realizando en la provincia. Ya había logrado quedarse en lo más alto del podio en femenino la oriunda de La Punta, Josefina Gatica.
“Cada segundo de esfuerzo valió la pena”
La emoción de Jair Assat quedó reflejada apenas terminó la pelea final. El púgil villamercedino habló con El Chorrillero y reconoció que la conquista nacional era una meta que perseguía desde hacía años.
“Fue una experiencia hermosa. No es que no nos esperábamos salir campeones, pero yo creo que todo sacrificio tiene también su recompensa. Fue un campeonato de alto nivel porque todos los que llegan al Argentino son los mejores de cada provincia. Gracias a Dios tuvimos la suerte y dejamos todo arriba del ring”, expresó.
Durante toda la competencia, buscó imponer condiciones sin dejar margen para las incógnitas de los jueces. Según explicó, esa fue una de las claves para quedarse con la victoria en la pelea decisiva.
“Trataba en todos los rounds de no dejar dudas al jurado. Conectamos la mayoría de las manos claras, hacíamos levantar la cabeza varias veces al rival, esquivamos muchísimas manos también y recibimos muy poco. Yo creo que eso fue más que nada lo que nos permitió ganar”, sostuvo.
El momento de la consagración fue tan esperado como emotivo. Tras escuchar el fallo favorable, el flamante campeón no pudo contener la alegría.
“Cuando me dieron el fallo no me pude aguantar la emoción. Se me cayeron las lágrimas y pegué un grito. Ahí me di cuenta de que cada segundo de esfuerzo que hice valió la pena”, recordó.
Un camino construido desde la infancia
Oriundo de Villa Mercedes y formado en el gimnasio Sudor y Gloria, comenzó a practicar boxeo a los 12 años. Aunque no siempre pudo entrenar de manera constante, empezó a competir formalmente entre los 15 y 16 años y nunca dejó de perseguir sus objetivos.
Hoy, con 23 años, acumula una trayectoria destacada dentro del amateurismo: seis campeonatos provinciales, cinco títulos regionales, dos certámenes binacionales, un Guante de Oro y una Ambapa. Sin embargo, reconoció que había una cuenta pendiente que todavía no había podido saldar.
“Me quedaba la espinita del Campeonato Argentino. Dos veces había venido y dos veces no se me dio. La tercera fue la vencida. Ahora sí puedo decir que cumplí una meta y un sueño muy grande para mí”, afirmó.
Para el boxeador puntano, el valor de esta conquista supera incluso al resto de los títulos obtenidos a lo largo de su carrera.
“En simples palabras es ser el mejor de toda Argentina en mi categoría. Para mí eso vale muchísimo y más que todas mis otras medallas o trofeos. Es algo increíble”, señaló.
Una conquista histórica para San Luis
La dimensión del logro también quedó reflejada en un dato que el propio Assat destacó: hacía casi diez años que un boxeador puntano no conseguía un título nacional en la categoría mayores.
“Es algo histórico porque hace muchísimo tiempo que no salía campeón argentino un boxeador de San Luis. Estoy orgulloso de haber podido representar bien a mi provincia y a mi ciudad, Villa Mercedes. Es un honor muy grande para mí”, manifestó.
La actuación de los representantes puntanos tuvo además otro protagonista: Ignacio Farías, quien compitió en la categoría pesado. Los tres boxeadores habían conseguido su clasificación al Nacional luego de surgir del Campeonato Provincial “José María Gatica” y obtener sus plazas en el Torneo Regional de Cuyo disputado en Mendoza.
El profesionalismo, cada vez más cerca
Tras coronar su carrera amateur con el máximo título nacional, Assat ya comienza a pensar en los próximos desafíos. Antes de dar el salto al profesionalismo, buscará cerrar el año compitiendo en la final del Campeonato Provincial José María Gatica.
“Ya clasificamos a la final. Veremos con el tiempo qué queremos hacer, pero cada vez queda menos para pasar al profesionalismo. Lo que quiero ahora es disfrutar este momento, seguir entrenando y ganando experiencia”, explicó.
Actualmente suma 45 peleas, una cifra que considera menor a la que podría haber acumulado por los años que lleva vinculado al deporte, aunque mantiene intactas sus ganas de seguir creciendo.
“Nunca es tarde. Ahora me toca disfrutar y seguir entrenando firme”, aseguró.
Un sueño que apunta mucho más alto
Aunque acaba de alcanzar uno de los objetivos más importantes de su carrera, Assat tiene claro cuál es la meta definitiva que lo impulsa a seguir adelante.
“Yo creo que el sueño de todo boxeador es ser campeón del mundo. Es algo que hay que forjar entrenando día a día, sacrificando muchísimas cosas porque no es fácil”, expresó.
Por ahora, el campeón argentino disfruta de haber conquistado el título que tanto anhelaba, mientras continúa construyendo el camino hacia nuevos desafíos.

Recibimiento en Villa Mercedes.
“La espinita de salir campeón argentino ya me la saqué. Ahora veremos qué viene más adelante, pero por el momento me toca disfrutar”, concluyó.
Detrás de cada logro, Assat encuentra una motivación sencilla pero poderosa: el amor por el deporte y el acompañamiento de quienes lo rodean.
“Me motiva saber que si te sacrificás, le metés garra y hacés las cosas con amor, se termina dando. Es un deporte que me apasiona. También me da energía mi familia, mis amigos y todos los que me apoyan. Eso no se compra con nada y me da fuerza para seguir adelante”.
Fuente: EL CHORRILLERO

